El nacimiento del mezcal

Manos sembrando

Todo comienza en la tierra, con la siembra del maguey. La cosecha no tiene prisa: puede tardar cuatro años, o veinticinco. Depende del maguey, de su linaje, de su secreto.

Jimador cosechando

Una vez cosechado, despojado de sus pencas, el corazón —la piña— viaja al palenque.

Horno cónico

Allí lo recibe el horno cónico, y el fuego lo transforma.

Luego viene la molienda:

Tahona egipcia

una tahona egipcia que gira en círculos lentos,

Canoa madera

o una canoa de madera golpeada a mazazos, como un tambor antiguo.

Tinas fermentación

Después, la fermentación espontánea. Sin prisa, sin levaduras forzadas: las tinas naturales respiran con el aire del campo.

Y por último, la destilación:

Alambique cobre

el vapor sube por alambiques de cobre

Ollas barro

o se escurre suave desde ollas de barro, y el mezcal nace, por fin, líquido y memoria.

Los polinizadores del agave

Murciélago con las alas extendidas Quiote de agave en flor Polilla halcón con las alas abiertas

Los primeros en llegar, los más fieles, son los murciélagos. Voladores primarios, abundantes y eficaces, cargan el polen en su vuelo oscuro.

Pero no están solos. Los esfíngidos —polillas halcón, cuerpos robustos, alas estrechas como dagas— también visitan las flores del agave. Grandes, veloces, de vuelo poderoso, son otros enamorados del maguey.