Nosotros
Limbo Mezcal nace tras una residencia en Durango. Allí, tras descubrir que, más allá de su encantador e inhóspito paisaje, se ocultaba un brebaje peculiar y seductor, se inició este proyecto.
Limbo se erige como un puente sensorial, difundiendo los sabores, aromas y texturas que emanan de nuestras raíces, de nuestra tierra.
Desde sus inicios, Limbo se ha concebido como un puente entre la tradición y quienes buscan descubrir la esencia de esta bebida ancestral.
La filosofía de limbo trasciende la producción en serie y va más allá de un propósito meramente comercial. De la mano de maestras y maestros mezcaleros —guardianes de conocimientos transmitidos de generación en generación, algunos con más de cuatro generaciones dedicadas al cultivo del maguey y a la elaboración del mezcal—, Limbo preserva un legado vivo basado en el respeto por los procesos artesanales y la sabiduría de quienes han honrado esta tradición durante siglos.
Cada etapa, desde su cosecha hasta el envasado y distribución, se realiza con esmero, asegurando la calidad originaria y el sabor auténtico que definen este mezcal.
Consciente del ciclo vital, Limbo ha velado por un impacto ecológico suave y respetuoso.
Miriam C Luna, fundadora de Limbo Mezcal, en un gesto de gratitud hacia su pasión primigenia —la restauración de arte—, convoca a artistas e ilustradores para vestir las botellas de Limbo con obras efímeras, celebrando así la unión entre el espíritu ancestral del mezcal y la expresión artística contemporánea.